La Inteligencia Artificial en la detección del COVID-19 con una radiografía

 

 

 

 

 

 

Los Técnicos Superiores en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear cuentan con un nuevo compañero en la Inteligencia Artificial para que los Radiólogos puedan agilizar el diagnóstico del COVID-19 en pacientes que muestren síntomas. Gracias a las técnicas de aprendizaje profundo para reconocer imágenes, la Inteligencia Artificial logra de forma instantánea detectar si la imagen de rayos de un paciente muestra pulmones que corresponden a un enfermo o no. Por supuesto, esta tecnología no elimina a los radiólogos, si no que le proporciona una ayuda para un diagnóstico más claro y rápido a la vez que aligera la carga de trabajo. Así, los TSID realizan el primer paso, tras realizar la radiografía, y la Inteligencia Artificial permite al radiólogo acertar en el diagnóstico.

Son varios los casos de pacientes a los que el test rápido o el PCR (realizados por los Técnicos Superiores en Laboratorio de Diagnóstico Clínico) les ha dado un resultado negativo, pero seguían presentando síntomas compatibles con el Coronavirus. La Inteligencia Artificial y el radiodiagnóstico se mezclan y consiguen analizar una radiografía para detectar el COVID-19 en esos pacientes (y en el resto). ¿Y cómo lo hacen? Varios hospitales del mundo han creado ya sus bancos de imágenes de radiografías de pacientes a los que sí se ha confirmado que han dado positivo en las pruebas. Esas radiografías pasan por el aprendizaje profundo de la Inteligencia Artificial que crea unos parámetros y probabilidades. Así, al comparar una nueva radiografía con el banco de imágenes, la tecnología puede determinar con un alto grado de probabilidad de acierto si ese paciente está infectado o no.

Algunos de estos hospitales son: el Hospital del Mar de Barcelona, el Hospital Monte Sinaí de Nueva York o la Clínica Universidad de Navarra. En ningún momento se quita valor a los test PCR o la labor de los TSS (al realizar las radiografías) o la de los radiólogos (los que finalmente redactan el informe en el que se indica la patología según la radiografía). Pero la tecnología es un gran apoyo para todos los implicados en el proceso de la detección del virus, tanto por la velocidad que aporta como por la precisión en su diagnóstico. Un estudio publicado en la revista Nature y realizado en el hospital Montse Sinaí de Nueva York demostró que la aplicación de la Inteligencia Artificial es relativamente económica, y tras proporcionar diferentes imágenes de radiodiagnóstico, el software y el algoritmo fueron capaces de detectar 17 enfermos que no pudieron detectar los radiólogos. En el caso del Hospital del Mar, la efectividad de la tecnología llega hasta el 82%, ya que se identifican como contagiados pacientes que según su radiografía no cumplen con los parámetros de la mayoría. En Barcelona el banco de imágenes cuenta con 6.000 radiografías de tórax de pacientes con COVID-19 y sin el virus. Cuantos más datos e imágenes se aportan al software, mayor será la precisión en el diagnóstico.

En este caso nos focalizamos en la detección del COVID-19, pero la Inteligencia Articicial ya lleva tiempo aplicándose en imágenes sanitarias en varios centros hospitalarios. Avanzar con ayuda siempre es bueno.